Il Paradiso di Manfredi
Nuestros vinos de esta categoría
Información de esta categoría
Il Paradiso di Manfredi
En una pequeña colina de Montalcino, a unos 350 metros de altitud, hay apenas 2,5 hectáreas de viñedo. Ocho terrazas, orientación norte/noreste, suelos ricos en minerales de origen marino y una familia que lleva décadas haciendo las cosas de la misma manera. Il Paradiso di Manfredi no necesita mucho más para explicar por qué sus vinos son tan especiales.
La historia comienza en 1956, cuando Manfredi Martini y su mujer Fortunata compraron el pequeño podere que daría nombre a la bodega. En 1967, Manfredi fue además uno de los fundadores del Consorzio del Brunello di Montalcino. Hoy son sus nietas Gioia y Silvia, junto a Florio Guerrini, quienes mantienen vivo aquel trabajo.
Todo nace de una única uva: Sangiovese Grosso, el Brunello. La familia trabaja sus viñedos sin fertilizantes y con tratamientos muy por debajo de los límites permitidos por la agricultura ecológica. Entre las cepas crecen las hierbas espontáneas y la tierra sigue formando parte de la vida del viñedo.
Después llega la bodega. Las uvas fermentan espontáneamente en tinas de cemento vitrificado, gracias a los levaduras autóctonas que proceden de sus propios viñedos. No hay correcciones técnicas para uniformar el vino. No hay prisas. El vino se deja decantar y aclarar de manera natural.
El Brunello di Montalcino pasa más de 36 meses en grandes botti de roble de Eslavonia y después continúa su camino en botella. La Riserva espera todavía más. Aproximadamente 6.500-7.000 botellas de Brunello salen cada año de esta pequeña finca.
Quizás por eso sus vinos tienen algo difícil de explicar. No intentan ser modernos. No intentan ser perfectos. Tienen tiempo, tierra y memoria.
Y cuando abres una botella de Il Paradiso di Manfredi, todo eso está ahí.