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Panevino

Panevino En Nurri, en el corazón de Cerdeña, Gianfranco Manca ha construido uno de esos proyectos que cuesta explicar con las categorías habituales del vino. Su historia comienza mucho antes de Panevino. Gianfranco creció en una familia agrícola y, siendo muy joven, se hizo cargo de la panadería de su tío, donde aprendió el oficio del pan de su madre y sus tías. Al mismo tiempo heredó algunas antiguas parcelas familiares de viña, muchas de ellas abandonadas. Con los años comenzó a... Leer más

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Panevino

Gianfranco MancaEn Nurri, en el corazón de Cerdeña, Gianfranco Manca ha construido uno de esos proyectos que cuesta explicar con las categorías habituales del vino.

Su historia comienza mucho antes de Panevino. Gianfranco creció en una familia agrícola y, siendo muy joven, se hizo cargo de la panadería de su tío, donde aprendió el oficio del pan de su madre y sus tías. Al mismo tiempo heredó algunas antiguas parcelas familiares de viña, muchas de ellas abandonadas. Con los años comenzó a recuperarlas y a experimentar con el vino. Durante más de una década produjo sin siquiera comercializar sus botellas.

Panevino viñaHoy trabaja pequeñas parcelas de alberello, situadas entre 450 y 700 metros de altitud, sobre suelos de esquisto, arcilla, arena y piedra descompuesta. En ellas conviven una cantidad extraordinaria de variedades autóctonas: Cannonau, Carignano, Monica, Muristellu, Nuragus, Semidano, Retallada y muchas otras. Algunas fuentes hablan de alrededor de cuarenta variedades diferentes.

Pero quizá lo más fascinante de Panevino sucede en la bodega. Gianfranco trabaja con una filosofía de mínima intervención, sin correcciones y sin utilizar sulfuroso, dejando que cada añada encuentre su propia forma. Sus vinos cambian de nombres, ensamblajes y etiquetas de una cosecha a otra. No busca reproducir una fórmula: cada botella es una interpretación irrepetible de lo que ocurrió ese año.

Por eso Panevino es difícil de encasillar. Son vinos de Cerdeña, pero también son profundamente personales. Gianfranco no pretende simplemente embotellar un territorio; quiere embotellar una emoción, una idea, incluso un estado de ánimo.

Y quizá por eso sus botellas tienen algo que nos encanta: no intentan parecerse a ningún otro vino.

Ubicación: ItaliaSardegna, Nurri